Adital - Artículo completo.
Por Rosa María Torres*
El pasado 2 de mayo se cumplieron diez años de la desaparición física de Freire, el autor de «La Educación como Práctica de la Libertad», «Pedagogía del Oprimido» y «Pedagogía de la Esperanza», entre otras obras. Textos de sustancial importancia para entender gran parte de los debates en torno a la educación en Latinoamérica en los últimos 40 años.
12 de mayo de 2007
La autonomía, la democracia, el respeto del otro, y sobre todo la transformación social son rasgos de la obra de Freire que merecen hoy repensarse en el marco de los cambios en los sistemas educativos del sur continental.
Ejes que invitan también a pensar las demandas de la enseñanza desde los postulados de la «pedagogía de la liberación», que para el teólogo y educador brasileño Frei Betto "es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular".
Militante histórico de las comunidades eclesiales de base, y responsable durante los primeros años del gobierno de Lula del programa «Hambre Cero», Frei Betto es coautor junto con Freire de «Esa Escuela llamada Vida», texto coordinado por el periodista Ricardo Kotscho.
"El pernambucano Paulo Freire, y el minero Frei Betto -expresa Kotscho- iniciaron sus trabajos en épocas, circunstancias y lugares diferentes, pero en un determinado punto de sus trayectorias se encontraron y siguieron juntos, incluso sin conocerse personalmente, con los ojos puestos en un mismo horizonte: la liberación del pueblo brasileño y la educación".
Pero para Betto, y en consonancia con el pensamiento de su amigo Freire, los cambios educativos de la región colocan "demasiado énfasis en las nuevas tecnologías", mientras que por otro lado restringen el espacio "de los paradigmas, los valores, la ética".
-Una generación importante de maestros de Latinoamérica se formó con los textos de Paulo Freire. ¿Qué ideas de él son necesarias rescatar hoy, a 10 años de su fallecimiento?
-No temo en afirmar que no habría la actual primavera democrática en América latina sin Paulo Freire. Lula, (Hugo) Chávez y (Evo) Morales se explican también gracias a su metodología.
Fue quien inculcó la autoestima en los oprimidos, enseñando que no hay nadie más culto que otro, sino que hay culturas distintas y socialmente complementarias.
Hoy precisamos rescatar la pedagogía del oprimido e intensificar el trabajo de base. Es decir, la educación política de trabajadores, estudiantes, amas de casa, etcétera. Favorecer el empoderamiento popular. Y para eso nada mejor que el método de Paulo Freire.
-¿Cómo era la personalidad de Freire?
-Fui muy amigo de Paulo, éramos vecinos y trabajábamos con los mismos grupos populares. Publicamos juntos, gracias al periodista Ricardo Kotscho, el libro que reúne nuestras experiencias en educación popular: «Esa escuela llamada vida», editado en Brasil por la editorial Atica.
Paulo era un hombre que sabía escuchar, pues partía del principio de que el oprimido sabe, más no siempre sabe que sabe, o no tiene conciencia del valor y la importancia de su saber.
Paulo frecuentaba reuniones de comunidades eclesiales de base, de sindicatos, de movimientos populares, y siempre se cuidaba más de oír que de hablar.
Era, no en sentido riguroso de la palabra, un pedagogo que provocaba la inteligencia ajena con sus preguntas e inquietudes.
-¿Qué espacio existe hoy en Latinoamérica para hablar de pedagogía de la liberación?
-Ella es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular.
La gobernabilidad no puede depender apenas de una pierna de apoyo parlamentaria. Debe contar también con la otra pierna: los movimientos sociales. Sólo así pasaremos de la democracia representativa a la democracia participativa, de la virtual a la real.
Por lo tanto, si los gobiernos populares no adoptan la pedagogía de la liberación corren el riesgo de quedar sin bases populares.
Es el empoderamiento de la sociedad civil el que dará legitimidad y estabilidad a esos gobiernos.
jueves, junio 21, 2007
domingo, junio 10, 2007
APARECIDA: TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN Y OPCIÓN POR LOS POBRES
Por: Jaime Escobar M. En Reflexión y Liberación
Con una agenda renovada para el presente y esperanzados en el futuro, representantes de esta corriente teológica participaron activamente de la cumbre de obispos de América latina y el Caribe que culmina hoy. Y, durante semanas han estado en permanente diálogo con las autoridades de la Iglesia, insistiendo que debe ser uno de los ejes centrales la opción por los pobres como un signo profético para la misión y el discipulado en el Continente.
A su vez, el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, Salesiano y arzobispo de Tegucigalpa, uno de los prelados latinoamericanos con mayor prestigio en la Iglesia, confirmó las buenas relaciones entre la jerarquía y estos teólogos progresistas. "No existe una oposición ni un antagonismo; de ninguna manera", dijo Rodríguez Maradiaga, y agregó en tono acogedor: "Ellos han tenido en todo momento una gran apertura, y nosotros también, y puedo decir que nos mantenemos en contacto".
Notable fue el mensaje que transmitieron los obispos brasileños desde el principio; que la prioridad de Aparecida era reafirmar la opción por los pobres, frase clave de la teología de la liberación. Así lo señaló Monseñor Joércio Pereira, obispo auxiliar de Coari cuando dijo “más compromiso con la opción por los pobres, que es la opción de Jesús”. Y Dom Sérgio Castriani, obispo de Tefé, con su frase “reafirmar la opción por los pobres, el Pueblo de Dios, el papel de los laicos y las comunidades de base”. Y, Dom Roque Paloschi, obispo de Roraima, “tengo grandes esperanzas, y la más importante es la opción por los pobres. La teología de la liberación sigue viva”. Dom Waldemar De Araújo, obispo de São João del Rey, también insistía en que “la teología de la liberación continúa y continuará, porque es el Evangelio. Jesucristo trajo la liberación para todos, es lo que se ve en todo el Evangelio”.
Hemos de destacar también que no sólo son los obispos brasileños los que dicen que la teología de la liberación sigue viva, sino también importantes personajes del Vaticano están suavizando su oposición. El Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, declaró en la conservadora revista italiana 30 Giorni, en la víspera del viaje del Papa, que “una cierta teología de la liberación, no contaminada por doctrinas que son extrañas y opuestas a la fe cristiana, como las doctrinas marxistas, pertenece a la Iglesia de pleno derecho”. En esta misma línea también opinó el Cardenal Giovanni Batista Re y el P. Federico Lombardi, jesuita y nuevo portavoz de la Santa Sede.
A su vez, el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, Salesiano y arzobispo de Tegucigalpa, uno de los prelados latinoamericanos con mayor prestigio en la Iglesia, confirmó las buenas relaciones entre la jerarquía y estos teólogos progresistas. "No existe una oposición ni un antagonismo; de ninguna manera", dijo Rodríguez Maradiaga, y agregó en tono acogedor: "Ellos han tenido en todo momento una gran apertura, y nosotros también, y puedo decir que nos mantenemos en contacto".
Notable fue el mensaje que transmitieron los obispos brasileños desde el principio; que la prioridad de Aparecida era reafirmar la opción por los pobres, frase clave de la teología de la liberación. Así lo señaló Monseñor Joércio Pereira, obispo auxiliar de Coari cuando dijo “más compromiso con la opción por los pobres, que es la opción de Jesús”. Y Dom Sérgio Castriani, obispo de Tefé, con su frase “reafirmar la opción por los pobres, el Pueblo de Dios, el papel de los laicos y las comunidades de base”. Y, Dom Roque Paloschi, obispo de Roraima, “tengo grandes esperanzas, y la más importante es la opción por los pobres. La teología de la liberación sigue viva”. Dom Waldemar De Araújo, obispo de São João del Rey, también insistía en que “la teología de la liberación continúa y continuará, porque es el Evangelio. Jesucristo trajo la liberación para todos, es lo que se ve en todo el Evangelio”.
Hemos de destacar también que no sólo son los obispos brasileños los que dicen que la teología de la liberación sigue viva, sino también importantes personajes del Vaticano están suavizando su oposición. El Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, declaró en la conservadora revista italiana 30 Giorni, en la víspera del viaje del Papa, que “una cierta teología de la liberación, no contaminada por doctrinas que son extrañas y opuestas a la fe cristiana, como las doctrinas marxistas, pertenece a la Iglesia de pleno derecho”. En esta misma línea también opinó el Cardenal Giovanni Batista Re y el P. Federico Lombardi, jesuita y nuevo portavoz de la Santa Sede.
martes, mayo 22, 2007
Educación de Calidad para Quienes no Tienen Calidad de Vida
La Presidenta de Chile en su cuenta anual ha anunciado una inyección de 650 millones de dólares al sistema de educación pública. Este dinero debería ayudar a mejorar la calidad de la educación de los más pobres de este país donde las desigualdades se acentúan cada día más. La verdad es que, desde 1990 a la fecha, los recursos que el Estado de Chile, so pretexto de mejorar la calidad de la educación, ha invertido, superan largamente lo anunciado por la Presidenta y los resultados de este millonario aporte se cuentan decrecientemente en cada medición. El sector público con la resistencia de los docentes ha implementado un sinnúmero de programas que se han dirigido a intervenir sobre las problemáticas biosicosociales que afectan a los estudiantes de los sectores más carenciados y en este aspecto del problema vemos avances en temas que tienen que ver con alimentación, utiles escolares, inclusión, prevención del consumo de drogas, incorporación de las familias en parte de la gestión escolar, atención de salud y otras. Por otra parte bibliotecas de aula, computadores, centros de recursos de aprendizaje, textos escolares, perfeccionamiento docente no han incidido en el punto medular del sistema: los aprendizajes.
Un sistema educacional, hoy en día, que atiende a los niños, niñas y jóvenes más pobres, no puede conformarse con tratar de abordar las problemáticas afectivas de sus estudiantes y ni siquera limitarse a estimular el ingreso al mundo del trabajo de mala calidad o mal remunerado, como suele suceder con gran parte de de la educación técnico profesional que insiste en carreras u oficios que ni siquiera tiene demanda en el mercado laboral. Un sistema educacional que, atendiendo a los más pobres, pretende incorporar equidad para sus estudiantes al momento de que estos ingresen al mercado laboral o lo hagan a la educación superior no puede dejar de lado la responsabilidad sobre los aprendizajes, la pobreza de los estudiantes de la educación pública no puede seguir siendo la excusa para el gobierno, los municipios y los docentes frente a los paupérrimos resultados exhibidos. Solamente con conocimientos sólidos, logrados en clases con metodologías innovadoras y pertinentes para el tipo de alumnos que acceden a la educación municipal, estos podrán insertarse con éxito en la sociedad del conocimiento, las disculpas solo agravan la falta y perpetúan la marginalidad con todas las consecuencias que, a diario, nos toca observar. Pueda ser que los recursos anunciados por la Presidenta se inviertan en la línea correcta, es decir en asegurar la presencia en el sistema de los mejores docentes para atender a una población escolar que requiere de una especialización de la que muchos, hoy, carececen.
miércoles, mayo 09, 2007
Papa Benedicto XVI visita Latinoamérica por primera vez.
El tema de la pobreza dominará la entrevista que sostendrán el jueves el Papa Benedicto XVI y el Presidente de Brasil.
El secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, aseguró que el Papa enviará "mensajes fuertes" a los gobiernos latinoamericanos sobre "el derecho a la vida", ante la decisión de la legislatura de Ciudad de México de despenalizar el aborto."La pobreza, las injusticias, la violencia y el éxodo de los católicos hacia las sectas", figuran también entre las principales preocupaciones papales, dijo el lunes.El Pontífice es esperado en Sao Paulo, la mayor metrópoli sudamericana, donde se hospedará en el monasterio de Sao Bento (San Benedicto) cuyos orígenes se remontan a 1598 y que fue remozado para acoger mejor al Papa homónimo.Será la primera visita de Benedicto XVI a América Latina, que abriga cerca de la mitad de los católicos del mundo -unos 415 millones de fieles- y que el mismo llamó "el continente de la esperanza" pocos días antes de su viaje.Pero la Iglesia sufre una dura hemorragia: el porcentaje de católicos cayó en 10 años, y pasó de 74% a 64% de la población, según una encuesta del instituto de opinión pública Datafolha divulgada el domingo.Las iglesias evangélicas, en especial las pentecostales, no paran de ganar adeptos, principalmente de las favelas desprotegidas de las grandes metrópolis.Para revertir ese cuadro "la Iglesia precisa salir de la parroquia y de sus instituciones, donde espera que las personas vengan en vez de salir en busca de ellas", subrayó el cardenal brasileño Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero, en una entrevista al diario O Globo."El pueblo quiere sentir la presencia de su Iglesia, que percibe distante", agregó.Hostil a la Teología de la Liberación, que postula el compromiso en la acción social y política, y que influencia aún al clero brasileño, el Papa debe lanzar un gran mensaje de solidaridad y de justicia, según el Vaticano.El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva desea abordar el papel de la Iglesia en las políticas sociales, durante su entrevista con Benedicto XVI el jueves.Lula expresó el lunes su deseo de que "la Iglesia participe de casi todas las políticas públicas para el pueblo más pobre, para el oprimido".La lucha contra "la dictadura del relativismo" y "la defensa de la familia", según fuentes vaticanas, estarán también en el centro del mensaje papal a Brasil, mientras que un Encuentro con los Jóvenes figura en su programa el jueves en el estadio de Pacaembú.Precisamente, este lunes, los obispos católicos brasileños lanzaron un llamado a la evangelización de la juventud a través de la participación ciudadana y política, y de la lucha en la sociedad por una "vida digna".El documento "Evangelización de la Juventud, Desafíos y perspectivas", fue aprobado por 259 votos en 273 en la asamblea nacional de obispos que se realiza en Itaici (interior de Sao Paulo), previa a la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam)."La propuesta no es sólo meterlos en la Iglesia, es transformarlos en fermento para la masa de la población", explicó el obispo Eduardo Pinheiro, pesidente de la Comisión para la Evangelización de la Juventud.
RTU
El secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, aseguró que el Papa enviará "mensajes fuertes" a los gobiernos latinoamericanos sobre "el derecho a la vida", ante la decisión de la legislatura de Ciudad de México de despenalizar el aborto."La pobreza, las injusticias, la violencia y el éxodo de los católicos hacia las sectas", figuran también entre las principales preocupaciones papales, dijo el lunes.El Pontífice es esperado en Sao Paulo, la mayor metrópoli sudamericana, donde se hospedará en el monasterio de Sao Bento (San Benedicto) cuyos orígenes se remontan a 1598 y que fue remozado para acoger mejor al Papa homónimo.Será la primera visita de Benedicto XVI a América Latina, que abriga cerca de la mitad de los católicos del mundo -unos 415 millones de fieles- y que el mismo llamó "el continente de la esperanza" pocos días antes de su viaje.Pero la Iglesia sufre una dura hemorragia: el porcentaje de católicos cayó en 10 años, y pasó de 74% a 64% de la población, según una encuesta del instituto de opinión pública Datafolha divulgada el domingo.Las iglesias evangélicas, en especial las pentecostales, no paran de ganar adeptos, principalmente de las favelas desprotegidas de las grandes metrópolis.Para revertir ese cuadro "la Iglesia precisa salir de la parroquia y de sus instituciones, donde espera que las personas vengan en vez de salir en busca de ellas", subrayó el cardenal brasileño Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero, en una entrevista al diario O Globo."El pueblo quiere sentir la presencia de su Iglesia, que percibe distante", agregó.Hostil a la Teología de la Liberación, que postula el compromiso en la acción social y política, y que influencia aún al clero brasileño, el Papa debe lanzar un gran mensaje de solidaridad y de justicia, según el Vaticano.El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva desea abordar el papel de la Iglesia en las políticas sociales, durante su entrevista con Benedicto XVI el jueves.Lula expresó el lunes su deseo de que "la Iglesia participe de casi todas las políticas públicas para el pueblo más pobre, para el oprimido".La lucha contra "la dictadura del relativismo" y "la defensa de la familia", según fuentes vaticanas, estarán también en el centro del mensaje papal a Brasil, mientras que un Encuentro con los Jóvenes figura en su programa el jueves en el estadio de Pacaembú.Precisamente, este lunes, los obispos católicos brasileños lanzaron un llamado a la evangelización de la juventud a través de la participación ciudadana y política, y de la lucha en la sociedad por una "vida digna".El documento "Evangelización de la Juventud, Desafíos y perspectivas", fue aprobado por 259 votos en 273 en la asamblea nacional de obispos que se realiza en Itaici (interior de Sao Paulo), previa a la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam)."La propuesta no es sólo meterlos en la Iglesia, es transformarlos en fermento para la masa de la población", explicó el obispo Eduardo Pinheiro, pesidente de la Comisión para la Evangelización de la Juventud.
RTU
domingo, mayo 06, 2007
Aparecida, la Iglesia Latinoamericana Frente al Desafío Profético de Denunciar la Desigualdad y la Injusticia.
En unos días más, con la presencia de Benedicto XVI, comenzará la Conferencia del Episcopado de Latinoamérica. Hace unos días, en Argentina un profesor fue muerto por la policía durante una manifestación por mejoras salariales, la semana pasada, en Chile, un trabajador forestal que atacó a policías que a su vez habían agredido a sus compañeros fue acribillado y murió. Estos dos mártires son un signo de este tiempo, donde el aparente éxito de algunos paises esconde grandes desigualdades que golpean violentamente a los más pobres. Realidades de injusticia estarán frente a la vista de los pastores que, en Brasil, tendrán la responsabilidad de entregar orientaciones para la acción pastoral y la evangelización de este sub continente. Leonardo Boff nos presenta, a continuación, una reflexión sobre este acontecimiento:
Dentro de poco llegará a Brasil el Papa Benedicto XVI. Todos están ansiosos por conocer el mensaje que va a traernos. Sabemos que todo punto de vista es la vista desde un punto, por más oficial que éste sea. Permite la visión de ciertas realidades, pero también encubre otras, por la propia naturaleza de lo que es un punto de vista.
Normalmente en el Vaticano predomina el punto de vista institucional. En éste ocupa un puesto central el poder sagrado, la disciplina y el orden, necesarios a un organismo mundial como es la Iglesia Católica romana. Y junto a ellos vienen la obediencia y la voluntad de adhesión cordial. Pero no es menos importante la comunidad cristiana y la vida concreta de los fieles. Aquí es donde se cree en el dinamismo intrínseco de los procesos orgánicos en los cuales surgen desafíos que piden respuestas por parte de la fe. Respuestas que presuponen libertad y creatividad para que sean adecuadas y también actuales. Se trata, por tanto, de un proceso que va más allá de la lógica de la disciplina y del orden. ¿Podrá Benedicto XVI asumir los dos puntos de vista y producir un discurso de sabiduría?
No es imposible, porque lo extraordinario de la Iglesia Católica es que se entiende a sí misma como edificada sobre dos pilares, el de Pedro y el de Pablo. Pedro representa la institución, el poder de las llaves, el orden y la disciplina, en una palabra, la continuidad. Pablo significa la creatividad y el coraje para lo nuevo, en una palabra, la ruptura. La base petrina y la base paulina son igualmente importantes. La sabiduría está en armonizar estas dos energías de tal forma que pueda darse lo nuevo sin amenazar la continuidad, al contrario, enriqueciéndola. Hay momentos en que debe prevalecer la continuidad; hay otros en que debe fortalecerse la novedad. ¿Cuál de estas perspectivas irá a privilegiar Benedicto XVI en su visita a Brasil?
Mi modesta valoración es que necesitamos urgentemente de la dimensión paulina, del carisma innovador para hacer frente a los graves problemas internos y externos que la Iglesia Católica encara. Internos, la emigración creciente de católicos hacia otras iglesias de carácter popular y carismático, derivada posiblemente de la propia estructura centralizada de la Iglesia. Tenemos 125 millones de católicos que necesitarían por lo menos 100.000 sacerdotes, pero tenemos sólo 18 mil, muchos de ellos extranjeros. Esto crea necesariamente un vacío que es llenado por otras iglesias. Problemas externos: la profunda desigualdad que estigmatiza nuestra sociedad. ¿Cómo ayuda la fe articulada con la justicia en las trasformaciones necesarias? Ojalá el papa estime esta línea de actuación.
Nos daríamos por más que satisfechos si de las muchas palabras que el papa nos diga, reforzase éstas que nos vienen de un maestro marxista y ateo ético Oscar Niemeyer, el creador de Brasilia: «lo fundamental es reconocer que la vida es injusta y sólo dándonos la mano como hermanos y hermanas podemos vivirla mejor». Estas palabras resumen el mensaje de amor de Jesús. Hacemos también nuestras las palabras de otro maestro, también marxista y ateo ético, Darcy Ribeiro, nuestro mayor antropólogo, con ocasión de la visita de Juan Pablo II a Brasil: «Venga a nosotros, Pastor de las Gentes, para que juntos construyamos un sencillo paraíso en el que todos coman todos los días, mueran decentemente, estudien la primaria completa, sean atendidos en sus dolores mayores, tengan un empleo permanente, por humilde que sea, y no mueran de desamparo en la vejez. Escuche, Santo Padre, el clamor del pueblo que lo aclama. Bendiga a esta católica cristiandad neolatina de ultramar, vestida de las carnes morenas de negros e indios. Es el Pueblo de Dios que sólo pide la utopía: el sencillo paraíso terrenal del Espíritu Santo».
Leonardo Boff
Normalmente en el Vaticano predomina el punto de vista institucional. En éste ocupa un puesto central el poder sagrado, la disciplina y el orden, necesarios a un organismo mundial como es la Iglesia Católica romana. Y junto a ellos vienen la obediencia y la voluntad de adhesión cordial. Pero no es menos importante la comunidad cristiana y la vida concreta de los fieles. Aquí es donde se cree en el dinamismo intrínseco de los procesos orgánicos en los cuales surgen desafíos que piden respuestas por parte de la fe. Respuestas que presuponen libertad y creatividad para que sean adecuadas y también actuales. Se trata, por tanto, de un proceso que va más allá de la lógica de la disciplina y del orden. ¿Podrá Benedicto XVI asumir los dos puntos de vista y producir un discurso de sabiduría?
No es imposible, porque lo extraordinario de la Iglesia Católica es que se entiende a sí misma como edificada sobre dos pilares, el de Pedro y el de Pablo. Pedro representa la institución, el poder de las llaves, el orden y la disciplina, en una palabra, la continuidad. Pablo significa la creatividad y el coraje para lo nuevo, en una palabra, la ruptura. La base petrina y la base paulina son igualmente importantes. La sabiduría está en armonizar estas dos energías de tal forma que pueda darse lo nuevo sin amenazar la continuidad, al contrario, enriqueciéndola. Hay momentos en que debe prevalecer la continuidad; hay otros en que debe fortalecerse la novedad. ¿Cuál de estas perspectivas irá a privilegiar Benedicto XVI en su visita a Brasil?
Mi modesta valoración es que necesitamos urgentemente de la dimensión paulina, del carisma innovador para hacer frente a los graves problemas internos y externos que la Iglesia Católica encara. Internos, la emigración creciente de católicos hacia otras iglesias de carácter popular y carismático, derivada posiblemente de la propia estructura centralizada de la Iglesia. Tenemos 125 millones de católicos que necesitarían por lo menos 100.000 sacerdotes, pero tenemos sólo 18 mil, muchos de ellos extranjeros. Esto crea necesariamente un vacío que es llenado por otras iglesias. Problemas externos: la profunda desigualdad que estigmatiza nuestra sociedad. ¿Cómo ayuda la fe articulada con la justicia en las trasformaciones necesarias? Ojalá el papa estime esta línea de actuación.
Nos daríamos por más que satisfechos si de las muchas palabras que el papa nos diga, reforzase éstas que nos vienen de un maestro marxista y ateo ético Oscar Niemeyer, el creador de Brasilia: «lo fundamental es reconocer que la vida es injusta y sólo dándonos la mano como hermanos y hermanas podemos vivirla mejor». Estas palabras resumen el mensaje de amor de Jesús. Hacemos también nuestras las palabras de otro maestro, también marxista y ateo ético, Darcy Ribeiro, nuestro mayor antropólogo, con ocasión de la visita de Juan Pablo II a Brasil: «Venga a nosotros, Pastor de las Gentes, para que juntos construyamos un sencillo paraíso en el que todos coman todos los días, mueran decentemente, estudien la primaria completa, sean atendidos en sus dolores mayores, tengan un empleo permanente, por humilde que sea, y no mueran de desamparo en la vejez. Escuche, Santo Padre, el clamor del pueblo que lo aclama. Bendiga a esta católica cristiandad neolatina de ultramar, vestida de las carnes morenas de negros e indios. Es el Pueblo de Dios que sólo pide la utopía: el sencillo paraíso terrenal del Espíritu Santo».
Leonardo Boff
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