miércoles, julio 22, 2009

PROFETAS EN DEMOCRACIA

Los tiempos dificiles nos ponen a prueba, esto parece un lugar común, una frasecita hecha para poner en una tarjeta pero, sin embargo, hoy por hoy estas simples palabras cobran vigencia, toda vez que vivimos tiempos complicados. Algunos podrán poner el acento en que la complicación viene por el lado económico, otros por el individualismo y la competencia o por la inseguridad, creyendo que todas estas opciones son legítimos argumentos para reafirmar la frase inicial, quiero hacer referencia a una dimensión del ser humano que ha tenido expresiones fuertes y heroícas, precisamente, en tiempos dificiles y esta no es otra que la "dimensión profética". Leyendo en la perspectiva de la teología de la liberación, la acción profética, derivada del ejercicio de esta dimensión, es la lectura de los signos de los tiempos denunciando todo aquello que oprime y esclaviza a las personas y anunciando un nuevo orden liberador.
Es así que, en tiempos dificiles en América Latina, ante la ausencia de democracia, hubo muchas y muchos que con distinta intensidad vivieron esta dimensión en los contextos en los que les tocó actuar. La llegada de la democracia pareciera haber adormecido el profetismo dando paso al acomodo y a la aceptación de situaciones visblemente contrarias a los valores que deciamos defender, algunos callamos para no perjudicar a nuestro sector o aceptamos lo que estamos dispuestos a criticar en otros. Y hay algunos que rasgan vestiduras frente a alguien que se atreve a ponerse en medio de los pobres para acompañarlos en su desgracia.
Necesitamos profetas, capaces de darse cuenta de las incoherencias del sistema que hemos construido y de las que tienen algunos en los que se ha depósitado la confianza de tomar decisiones. Ante un escenario de elecciones en Chile, se requiere que la ciudadanía elija a aquellos o aquellas que sean capaces de actuar contra la injusticia y proponer formas de convivencia que tengan como centro la dignidad de la persona, como sujeto de la historia y no como objeto de mis estrategias. Mas vale tarde que nunca.

martes, febrero 17, 2009

Teología y Liberación

Foro Mundial de Teología y Liberación
2009-02-13
Desde sus inicios, a finales de los años 60 del siglo pasado, este tipo de teología nació del esfuerzo por articular el discurso de la fe con el discurso de la sociedad en la perspectiva de los oprimidos. Su marca registrada fue y sigue siendo la «opción por los pobres y contra la pobreza». La perspectiva era y es global, de suerte que ya en los años 70 se organizaron los primeros Foros Mundiales de la Teología de la Liberación en Chicago, en México y en Brasil y continuaron hasta que la ceguera de sectores poderosos del Vaticano los prohibió. Como son ecuménicos por naturaleza, los foros siguieron realizándose regionalmente.
La aparición de los Foros Sociales Mundiales a partir del año 2001 proporcionó el espacio público para continuar estos encuentros globales, el primero en Porto Alegre en 2005, el segundo en Nairobi en 2007 y el tercero ahora en Belém.
Se perfiló mejor el estilo de la reflexión. En vez de hablar simplemente de Teología de la Liberación y resucitar así las discusiones del pasado, se prefirió hablar de Teología y Liberación. El sentido es confrontar la fe reflexionada y crítica (teología) con las formas de la opresión, que presentan las más diferentes caras, desde los niños consumidos como carbón en la máquina productivista, hasta masacres como las de Gaza. El discurso no es intraeclesiástico, a favor o contra las iglesias, sino público, orientado a la sociedad mundial. La cuestión central no es discutir el futuro del cristianismo, sino qué contribución puede dar éste a los verdaderos problemas humanos como son la perpetuación de la pasión de los pobres, el calentamiento global y sus eventuales consecuencias perversas.
El cristianismo no puede ser un superego castrador de temas importantes de la agenda mundial; debe ser una fuente de inspiración y de osadía para cuestionar el paradigma civilizatorio dominante que convierte a todos —ricos y pobres— en oprimidos, ahogados en el consumismo de bienes materiales, sin sentido de solidaridad y de cuidado hacia nuestro patrimonio común que es el planeta Tierra. Pero principalmente puede mostrarse fecundo en el compromiso, junto con los movimientos sociales —los verdaderos nuevos actores—, en el combate al sistema del capital productor de grandes injusticias, en la lucha por la tierra, negada a las grandes mayorías, y en la búsqueda de alternativas de producción y de vida.
Con razón es este tipo de cristianismo el único que posee mártires como la hermana Dorothy, el padre Jósimo y tanto otros en América Latina. De las burocracias eclesiásticas nunca salen místicos, santos ni mártires, sino solamente mediocres reproductores del establishment religioso.
En estos Foros de Teología y Liberación participaron más de mil personas venidas de todos los continentes, también de Europa y de Estados Unidos, lo que muestra la vitalidad de este tipo de pensamiento. Las autoridades doctrinarias del Vaticano se engañan cuando imaginan que con su disciplina han liquidado la Teología de la Liberación. Ésta nace del grito de la Tierra y de los pobres, y mientras sigan gritando habrá todas las razones del mundo para actuar de forma liberadora y elaborar a partir de ahí una teología. En cierta forma, sus intuiciones han pasado a ser patrimonio común del cristianismo contemporáneo, salvándolo del cinismo.
El tema de este año en Belém fue «Agua, Tierra y Ecología para otro mundo posible». Se partió de la confluencia de las distintas crisis, ligadas todas ellas a la falta de sostenibilidad del sistema-Tierra. El tema de la ecología se imponía. No como técnica de manejo de recursos escasos sino como nuevo paradigma de relación con la Tierra, considerada no como un medio de producción sino como un ser vivo, generador de toda la vida. Como dijo un discípulo de E. Morin, Patrick Viveret, biólogo y economista, en su conferencia «Un buen uso del fin de un mundo». Ahora se abre espacio para otro mundo no sólo posible sino necesario. El cristianismo está llamado a contribuir con su capital de respeto y de cuidado.


Leonardo Boff

sábado, diciembre 06, 2008

Piñera el Travesti

Antes de conocer a Sebastián Piñera tuve el placer de departir con su padre, don José, que en plena dictadura me invitaba a tomar el té a su departamento en El Golf. Era un caballero con mucho mundo, que se manchaba las camisas con mermelada de ciruelas, un señor ilustrado, nervioso, interesante, sin pelos en la lengua, que no se hacía problemas de pelar directamente a sus hijos y a la madre de éstos, de la que se había separado siendo ambos ancianos, en no muy buenos términos según su propia versión.También conocí a don Bernardino, el tío cura del actual candidato, siendo yo una adolescente, cuando mis abuelos lo contrataban para ir a decir misa a nuestro fundo familiar. Curiosamente, mis padres y abuelos son completamente agnósticos pero propietarios de una capilla de más de doscientos años adosada a nuestra casa-hacienda. Una vez al año, don Bernardino era convocado para alegría de los inquilinos que aprovechaban de bautizar sus guaguas, hacer la confirmación y confesarse. Recuerdo que llegaba de buen humor, exigiendo su cazuela de pava, de la que se comía tres platos una vez concluida la tarea apostólica. A Sebastián Piñera lo conozco hace dos décadas. Lo entrevisté unas diez veces por lo menos para diversos canales de televisión: lanzándose en parapente, cocinando huevos fritos, afeitándose semi desnudo en el baño principal de su casa de Camino La Viña sólo cubierto por una toalla –debo consignar que yo estaba completamente vestida-, en un set con bailarinas emplumadas, ejercitando su laxa musculatura en un gimnasio, acompañado de dos de sus hijos, o mostrándome su dormitorio y su enorme cama matrimonial [la misma en que se reunió con Andrés Velasco y Pérez Yoma cuando estaba convalesciente de su cirugía estética], en fin, en las más curiosas situaciones. Todas esas entrevistas tenían por objeto –para mí- hablar de política y -para él- mostrar aspectos desconocidos de su personalidad. En materias sociales, legislativas, económicas o de política internacional, Piñera es conocido entre los periodistas como "livianito", un señor con ideas más vistosas que profundas, que no se sale de un decálogo de frases populistas y en ningún caso muestra la consistencia de un estadista En cambio, cuando se trata de exhibirse como personaje mediático se convierte en un entrevistado creativo, generoso, articulado, dispuesto a todo y que jamás elude las preguntas complicadas, tanto así que hasta hoy me recrimina cierta indiscreción que según él lo obligué a cometer en un programa en directo y que le trajo algunos problemas familiares. Creo conocer lo suficiente al actual candidato a la presidencia como para afirmar que Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique es muchas cosas, pero sobre todo un travesti. No sólo por el detalle patético de que usa tacos altos, se somete a cirugías estéticas –cualquier día se pone tetas- y se pasea por los canales de televisión con un estuche de cosméticos en la cartera.Piñera es un travesti en el plano social. Un tipo que creció en una familia de estricta clase media, que no tiene la cultura de su padre ni el encanto deschavetado de su madre, y que desde temprano mostró tendencia al arribismo. Siempre soñó con tener estatus. Sus compañeros del Verbo Divino lo recuerdan como un alumno desmesuradamente competitivo que vivía obsesionado con ganar los primeros puestos, tener acceso al poder económico, codearse con los chilenos de estirpe, comprarse una identidad aristocrática. Desde joven era entrador, práctico y realista. Captó sin demora que carecía de la brillantez intelectual de su hermano José y también que le costaba sofisticar sus gustos y modales más allá de lo cosmético, pero se hizo millonario gracias a la dictadura de Pinochet, a través de negocios especulativos, sin haber creado fuente de trabajo alguna y profitando de las obscenas reglas laborales impuestas por su hermano ministro, regalón del tirano. Lo triste es que ni todo su poder adquisitivo puede comprar clase, cosa que a sus sesenta años cree haber obtenido mientras la oligarquía tradicional chilena lo considera hasta hoy un aparecido, siútico, mal agestado, sin cuello y con los bracitos cortos, algo chabacano, farandulero y muy poco fino, particularmente cuando ostenta sus millones, sus propiedades y sus ganancias. Piñera es un travesti en el plano de la seducción. A Sebastián no le iba muy bien con las mujeres. De joven era feúcho, bajito y mal hecho, además de indiferente a los encantos femeninos. Cuando le resultaban sus escarceos con alguna muchacha, resultaba ser demasiado popular para sus planes de subir en la escala social, así que se casó con su primera polola oficial, una joven sin alcurnia como él, pero perfecta para ejercer de la clásica esposa medio pelo, dispuesta a anularse sin tregua para dedicarse a su familia y a apoyar a su marido en el proyecto de convertirse en nuevo rico. Hoy, dicen que se siente sexy. El dinero lo ha transformado en un galán. Le gusta rodearse de mujeres atractivas, como Pía Guzmán –antes de la debacle-, Lily Pérez, y, sobre todo, la estupenda Carmen Ibáñez. Eran íntimos amigos, inseparables, veraneaban juntos incluso, hasta que algún acontecimiento misterioso quebró esa cercanía. Piñera es un travesti en el plano de los negocios. Dicen que el actual magnate y candidato era gerente general del viejo Banco de Talca cuando éste quebró estrepitosamente. No debe haber sido muy brillante su gestión si esos fueron los resultados. Pero claro, entonces administraba la plata de otros.Es un experto en fusionar empresas y volverlas monopólicas, obteniendo así enormes elusiones tributaria al absorber las pérdidas de unas con las utilidades de otras.Piñera es un travesti en el plano intelectual. Astuto, rápido, inquieto, no es, sin embargo, un tipo culto. En su juventud se empeñó en convertirse en el más morenito de los neo capitalistas de su generación que fueron a doctorarse a los Estados Unidos. Tal cosa fue posible para él, gracias al pituto espectacular que le proporcionaba su hermano José, que ya era el mejor alumno en Harvard, muy bien considerado por el cuerpo académico y directivos de esa universidad. Fue el pivote perfecto para hacer fortuna junto con la hornada de nuevos ricos que apareció en los ochenta, en plena dictadura.Sus temas e intereses no van mucho más allá de las ventajas de la economía de mercado. No es un conocedor del arte ni de otras disciplinas del saber. Prefiere los best-sellers a lecturas más complejas. Según él, toda buena idea debe caber en una hoja tamaño carta. Y –como conoce sus limitaciones culturales-se siente más cómodo en escenarios superficiales, frívolos, que en alguno en que puedan ponerse a prueba sus conocimientos.Piñera es un travesti mediático. Convencido de que es algo así como el Berlusconi del tercer mundo, el candidato del neoliberalismo concentra todos sus esfuerzos en el trabajo mediático, es uno de los máximos personajes de la farándula nacional, y al mismo tiempo abomina de ese género e intenta "domesticarlo". Adquirió un canal y se compró también unos cuantos ejecutivos de la industria televisiva con el objeto de que apoyen centralmente su campaña. Para él, los medios de comunicación deben usarse como difusores del pensamiento único, conservador, retardatario, consumista, xenófobo y arribista, todo lo cual él considera "moderno". Entiende como fundamento de la sociedad democrática el que los ciudadanos son consumidores. Los consumidores determinan la producción mediante su demanda. Consumidor y elector son –desde la óptica piñerista– la misma cosa. Cada individuo elige con total libertad los bienes que puede comprar [si eres pobre, te endeudas] así como elige a sus representantes en el gobierno, en el parlamento y en el municipio. Pero esta doble calidad de consumidores y electores pasa a ser peligrosa para sus intereses en la medida que el rating, el zapping y el telecomando comprometen la exhibición continua de las miserias de los estigmatizados sectores populares, las enormes falencias de la democracia, los actos de corrupción de los políticos [sobre todo los de su bando], la verdadera ideología autoritaria de la derecha y, quién sabe, hasta la posibilidad de liderazgos completamente distintos a los oficiales. Ahora usa su canal para posar de estadista, serio y profundo, cuando en 1992 todos fuimos testigos del bochornoso episodio en que insultaba de la manera más vulgar a su correligionaria Evelyn Matthei y complotaba contra ella usando un vocabulario muy poco caballeroso. Piñera es un travesti político. Dice que votó por el NO. ¿Producto de una tendencia mitomaníaca y de una innegable habilidad para construirse leyendas? Probablemente, porque tal cosa es abiertamente contradictoria con su irrestricto apoyo al régimen militar y el silencio que mantuvo durante dos décadas respecto de la tortura y los asesinatos políticos. Lo que no cabe duda es que se trata del mayor de sus rasgos de travestismo: fue pinochetista desde 1973 hasta 1988, fecha en la que según él pasó a ser "humanista cristiano". Pero tras esa oportuna epifanía no entregó su aporte a la construcción de la democracia sino que asumió como la mano derecha del candidato de Pinochet a la presidencia: Hernán Büchi. En 1989, el travesti Piñera derrochó entusiasmo como Jefe de Campaña del continuismo dictatorial. Tampoco se afilió al partido que recoge la vertiente "humanista cristiana" que él dice profesar –la DC-sino que se sumó al aparato político que se creó para salvaguardar "la obra" de Pinochet durante la transición: Renovación Nacional. En 1995 promovió la amnistía de los crímenes de la dictadura y en el 2005 los militares en retiro apoyaron su candidatura tras recibir su compromiso de aplicar la prescripción de los asesinatos políticos. Voltereta sobre voltereta: este pinochetista arrepentido, ha vuelto a valorar los supuestos méritos del régimen militar la semana recién pasada. La inconsistencia parece ser el sello personal de Piñera. Su sed de dinero, posición y poder lo han transformado en una caricatura de sí mismo, un pelele sonriente que vende una pomada jabonosa, contradictoria y oportunista. Un travesti.Escribe Pamela Jiles

jueves, junio 19, 2008

Educaciòn, eterno problema.

No soy profeta, pero esto lo escribì en marzo de 2006 a poco de haberse iniciado el actual gobierno.
Los resultados de la última medición de la calidad de la educación en Chile, dejan, al parecer, mucho que desear, nuevamente la prensa y algunos sectores de la sociedad han aparecido presentando los resultados y buscando a los responsables de estos y no se salva nadie: el gobierno, el ministro, los profesores, los municipios, los sostenedores, las familias. La discusión está centrada en los resultados visualizados a través de los números, puntajes máximos y comparaciones odiosas entre establecimientos que trabajan en distintas condiciones y que como el mismo SIMCE lo establece, pertenecen a sectores socieconómicos muy diferentes con todas las ventajas y limitaciones que ello implica. Cuando comencé a escribir esto partí de la reflexión acerca de si, con la presión por los resultados, nuestro sistema se estaría centrando en los contenidos dejando en segundo plano el desarrollo de competencias o si la educación que hoy podría ser considerada exitosa responde a una adecuada ecuación entre estas dos variables que debierán estar presentes en los procesos de aprendizajes y, sin embargo, a poco andar me doy cuenta que se hace imperioso ampliar la mirada pues la ecuacion no se resuelve ni en la escuela ni en el aula . Al inicio de un nuevo gobierno esperamos que como sociedad miremos nuestro sistema educacional, el público y el privado y se promueva un dialogo ciudadano que tenga un impacto real y provoque cambios en las políticas educacionales. En la perspectiva de la mirada que sobre la política tiene nuestra Presidenta, es indispensable que los dialogos ciudadanos sobre educación sean iniciativas que surjan desde la sociedad civil y no direccionados desde el Ministerio de Educación, aun cuando igual debiera ser un actor de ellos, de la misma forma que el Colegio de Profesores y las universidades. La verdad es que "a priori" se puede concluir que lo que pasa en el sistema educacional chileno es el reflejo del modelo socioeconómico que hemos contruido, donde el fundamentalismo neoliberal nos hace creer que somos exitosos y la verdad es que somos víctimas de un sistema que acentúa las diferencias en el que la educación no hace la diferencia, curiosamente en otras sociedades más desarrolladas el sistema educacional tránsita en sentido contrario, al respecto propongo leer
una entrevista a José Joaquín Brunner, sobre el tema.

viernes, mayo 30, 2008

La distancia entre el compromiso virtual y la militancia en la realidad

Esta es una reflexión que me surgió, por primera vez, cuando en los supermercados comenzaron a solicitar donar una parte del vuelto para una determinada causa o institución de beneficiencia. En ese momento se inauguró la solidaridad virtual que permite dar poquito, sin que duela, a un pobre o enfermo no visible, lejano, que no incomoda con su aspecto ni con su mano que se estira, implorando una moneda. Así es facil, hoy las donaciones se pueden cargar a las tarjetas de crédito, a las cuentas de los servicios o a través de una llamada teléfonica a un servidor que responde con grabaciones. Puede que estos sistemas ayuden a que muchas personas reciban un paleativo a su situación de angustia, sin embargo, creo que han ayudado a aumentar la distancia entre los que tenemos mejores ingresos y los más pobres de nuestra sociedad, las maquinas han mediatizado la solidaridad reduciendo el contacto humano entre el que necesita y el que puede ayudar.
Hoy por hoy, estoy muy entretenido en Facebook, tengo allí, más de 100 amigos, me he unido a un sinnúmero de causas muy nobles, he creado grupos a los cuales se han sumado más de 2.500 miembros y me conecto con una diversidad de personas en todo el mundo, todo esto, por supuesto es virtual, es decir tiene existencia en servidores, redes y aparatos pero estamos a la espera que estos medios logren mejorar el contacto real entre las personas que convoquen a causas reales que se tarduzcan en acciones que transformen la sociedad real y no a second life. Estamos tratando de hacer una experiencia en relación a un grupo que pretende celebrar los 20 años del triunfo sobre la dictadura de Pinochet, esperamos que de aquí al 5 de octubre surjan muchas iniciativas ciudadanas que concedan el estatuto de "medio" a facebook y no sea este un fin alienante que esta sociedad de mercado nos entrega como sucedaneo de la realidad.