domingo, julio 23, 2006

Llamamiento de intelectuales judíos: Paremos el genocidio del Estado de Israel

Iniciativa de León Rozitchner, Elsa Drucaroff y Alejandro Horowiczwww.noalgenocidio.blogspot.com, Buenos Aires, 20/07/06
No hace tanto tiempo, las palabras judío y oprimido se cruzaban con alguna adecuación. Era la época en que Albert Memmi y su categoría de colonizado gozaban de inusitado prestigio, en que Jean Paul Sartre promovía el diálogo entre la izquierda árabe y la israelí, en que la paz en Medio Oriente se vinculaba al avance de las fuerzas progresistas y revolucionarias del mundo entero. Entonces, resultaba exigible que el nacionalismo palestino aceptara el derecho a la existencia del Estado de Israel, y que el sionismo admitiera que el Estado Palestino formaba parte de la agenda del realismo político. En contra de los cálculos de muchos, ambas cosas casi sucedieron: Yasser Arafat, en nombre del pueblo palestino, y Itzjak Rabin, como representante del gobierno israelí, iniciaron las tratativas que debían desembocar en la autonomía nacional palestina ( Estado Nacional Independiente) y en la normalización de las relaciones del Estado de Israel con todos sus vecinos árabes.
La paz parecía ganar cuerpo y espacio, la reacción de ambos campos retrocedía, al menos, en la legitimidad de la batalla discursiva. Pero Rabin fue asesinado por un complot teológico – fascista, primero, y los responsables del crimen ganaron las elecciones nacionales, después. A tal punto la sociedad israelí giró a derecha, que el agente que apretó el gatillo es una suerte de héroe popular que recibe en la cárcel cientos de cartas semanales de aliento y respaldo. La autonomía palestina no solo no avanzó hasta concretar un estado independiente, sino que tras la muerte de Arafat la política oficial del gobierno israelí propone explícitamente destruir el pueblo palestino con el simple argumento de combatir y vencer terroristas. Es una acusación tradicional: la hicieron los nazis contra la resistencia francesa, la repitió la culta Francia contra el pueblo argelino, insistió e insiste el gobierno norteamericano en Vietnam, Afganistán, Irán; la esgrimió en múltiples oportunidades el gobierno israelí en los territorios ilegalmente ocupados.
La masacre actual excede todo lo conocido. No son los datos con su abrumadora evidencia los que horripilan, sino la repetición en medio del silencio cómplice del mundo llamado civilizado. Es preciso detenerla para que judío y masacrador no se vuelven sinónimos. Para que el carrousel de la muerte no añada gratuita barbarie sobre inenarrable dolor.
Los abajo firmantes exigimos la inmediata detención de los asesinatos militares, el retiro de las tropas israelíes del Líbano, la apertura de negociaciones bajo control internacional para asegurar hoy mas que nunca el legitimo derecho de ambos pueblos a vivir en paz bajo sus respectivos gobiernos democráticamente determinados.
Es preciso que las fuerzas democráticas, populares y progresistas del mundo entero hagan saber que más tarde o más temprano los crímenes contra la humanidad no quedarán impunes, que la victoria militar sobre el pueblo palestino tiene un nombre inequívoco: genocidio, y que las masacres solo abren el curso de nuevas masacres. La única garantía para la seguridad de todos es la paz, las demás no solo son ilusorias, sino que han mostrado a lo largo de mas de medio siglo su sanguinolenta estela.
León Rozitchner, filósofo, profesor universitario (UBA).Elsa Drucaroff, Escritora y crítica literaria.Alejandro Horowicz, ensayista, profesor universitario (UBA).
Adhesiones al 21 de julio
Flavia Costa, periodista.Rodolfo Enrique Fogwill, escritor.Lita Stantic, cineasta.María Laura Schiffrin, educadora.Santiago Vergara, escritor.Hernán López Echagüe, periodista.Eduardo Aliverti, periodista.Mónica Urrestarazu, editora.Diego Rojas, periodista.Guillermo Saavedra, poeta y editor.María Rosa Lojo, escritora, docente universitaria, CONICET.Alberto Giúdice, crítico de arte.Julieta Mira, socióloga.Pablo Levín.Antonio Dal Masetto, escritor.Néstor F. Ortiz, docente universitario (UBA).Edgardo Aronín, periodista.Fernando Fagnani, editor.Hugo Salas, periodista.Daniela Gutierrez.Carlos Molina y Vedia.Alicia Migdal, escritora y crítica literaria.Samantha Schweblin, escritora.Marcela Fuentes, Universidad de Nueva York.Mabel Giamatteo, profesora universitaria (UBA).David Zanazzi, periodista.Lucas Rubinich.Ethel Batista.Gustavo López, revista Vox.María Inés Vignoles.Olga Martedí.Andrés Avellaneda, crítico literario.Sixto Rodríguez Hernández.Pablo Valle.Lic. Ricardo Romero.Agustín Hellin.Gustavo Gordillo.Alicia Naput.Ernesto Monzón.Dr. Eduardo Sadier.Guillermo Presti.Jeanne Descamps.Roberto Marafioti.Marcelino Fontán, antropólogo, investigador CONICET.Emanuel Gall.Elina Aguiar.Cristina Civale, escritora y periodista.Cecilia Vitto.César Jones, cineasta.Gabriel Erdmann, profesor universitario (UBA)

3 comentarios:

frank dijo...

bueno, carlos - me alejo

veo que usted en su ahogo por ayudar a disceminar la inmensa propaganda campaña anti-israelí, ni siquiera contesta lo que uno le escribe

el fanatismo ciego visto tantas veces...

la izquierda, el gran ganado sordo y ciego a todo lo que no sean sus gurus y sus santos

(patología ya conocida - adiós!
y que le vaya muy mal en sus afanes antisemitas)

Carlos Cortés Segovia dijo...

¿Vale la pena contestar la descalificación personal? Cuando se tilda de antisemita a alguien que no lo es, sobre todo cuando se pone por delante a la humanidad y su dignidad por sobre razas o ideologías. Para ti que tienes una postura clara y definida por tu historia, tus lecturas, tus creencias debe ser díficil aceptar que aun dentro del pueblo de Israel hayan disensos respecto de los políticos que propician las atrocidades que estamos conociendo.Lamento que no valores y, te repito, descalifiques tan facilmente las visiones diferentes y justifiques por un lado lo que condenas por otro.

Anónimo dijo...

"Frank" articula -es una manera de decir- alegremente el vocablo "ideología". Y sin más se precipita en acusaciones de "antisemitismo". Cumplo en informarle, inefable Frank (pero es algo que puede Ud. encontrar en cualquier manual de historia o antropología) que los palestinos... son semitas. O sea: que también a los israelíes, si es por eso, les cabría el mote de "antisemitas". ¿Qué esto es ridículo? Por supuesto: es el ridículo en el que indefectiblemente se cae por ignorancia imbécil (algo que no es patrimonio de izquierdas, derechas ni "centros": se trata de una de las virtudes mejor distribuidas del mundo), que es la peor de las ideologías.